Cosas que odio I

¡Ley marcial! ¡Toque de queda! ¡Atención ciudadanos, toda la población es pirata! Pues sí, a ojos del gobierno y de las organizaciones a las que protege, todos somos piratas y pagamos por ello. Compra un dvd virgen para grabar una película de Hollywood y tres famosillos de turno se llevarán una comisión por la transacción. Compra un dvd para grabar tus vacaciones en la playa y esos mismos famosillos también cobrarán por ello. Pero eso no es una cosa que odie (que sí), la cosa que odio hoy está relacionada pero es diferente. Lo puedes ver en este vídeo, analiza qué te hace sentir a ti.

Aviso que está en italiano, no encontré la versión española que es igual:

Odio este vídeo. Lo ponen en los dvds originales que compramos, un spot donde se nos indica a los ciudadanos, crueles y despiadados piratas, que nos vigilan y la piratería queda registrada. Hay que destacar que este vídeo no se puede saltar, cada vez que metes el dvd en el reproductor te lo tienes que tragar entero, no te deja ni ir al menú si no lo ves hasta el final primero.

Y ahora analicemos. Este incordio de vídeo está en los dvds originales, o sea, los que se han comprado legalmente en la tienda. Yo me pregunto a qué viene informar a los compradores de altos valores morales (los que no descargan películas de internet), si son precisamente los que se ‘están portando bien’. ¿Es para meterles miedo y que no caigan en la tentación? Lo que está claro es que al pirata real le trae sin cuidado este vídeo, es lo primero que borra cuando piratea un dvd. Por tanto, ¿de qué vale este vídeo salvo para molestar al buen ciudadano, al que es bueno y legal? Si es que la obligación de verlo sin opciones da ganas de dejar de comprar dvs y bajarlos de internet, pues los piratas son más considerados y no te obligan a ver lo que no quieres.

Eso me recuerda una anécdota que también tiene que ver con la piratería. Recuerdo un día en la que fui a la tienda a comprar un juego original de tantos que tengo. Este juego tenía un sistema de protección antipiratería en el cd tan riguroso (como inútil), que detectó parte de mi hardware como malintencionado y no me dejaba jugar con mi reciente adquisición lúdica. Metía el cd original, ejecutaba el juego, y me decía que metiera el cd original, que el mío era una copia pirata. ¿Copia pirata recién comprado y despecintado? Al final pude jugar sí, pero adivina cómo: tuve que bajarme un archivo de internet que inutilizaba ese sistema anticopia, el mismo archivo que usa la gente que no pasa por caja y se descarga el juego de internet. Resumiendo: básicamente era como jugar con una versión pirata, pero habiendo gastado 40 euros. Bobo me quedé.

Así que odio que todas las medidas que se toman en contra de la piratería perjudiquen al ciudadano y no al pirata real. Las grandes empresas piensan únicamente en sus beneficios y casualmente los piratas también. El resto de nosotros estamos en medio y somos los que pagamos el pato.