Todos quieren ser replicantes

Replicantes replicados.

Replicantes replicados.

¿Ser replicante está de moda? ¡Espero que no! Ser únicos es lo que nos hace especiales y hay que copiar de los demás lo justo. Aun así nos pasamos el día copiando: la forma de vestir, la forma de hablar, la forma de divertirse. Por suerte yo tengo mi propio estilo (para bien o para mal).

Lo increible es que algunos llevan el tema de “replicar” a otros aspectos diferentes, y entre ellos están los de una compañía argentina llamada “REPLICANTES. Prototipos y Modelos”. Esta compañía se dedica a hacer modelos en tres dimensiones de cualquier objeto por encargo. ¿Eres un ingeniero y acabas de diseñar el cepillo de dientes del futuro? Pues ellos te lo construyen en 3D. Si son buenos o malos no lo sé, aunque ya advierto que su web es horrible.

¿Y a qué viene hablar de estos tipos? Bueno, me pasa una cosa curiosa con esta gente, una especie de sentimiento simpatía-odio. Simpatía porque tuvieron la misma idea que yo, se adueñaron del término “replicante” para sus propios fines, ¡arriba el movimiento replicante! Pero odio, porque la broma me supone una pequeña molestia. Resulta que la dirección URL de esta web es www.replicantes.com, y la dirección URL de esta empresa es www.replicantes.com.ar, por tanto, nuestras direcciones de correo se parecen bastante y lleva a confusión.

No es de extrañar que varias compañías con las que trabajan se equivoquen al enviarles un email y termine llegándome a mí. En principio no me supone un problema, pero no es de mi agrado recibir información privada y ajena a mi bandeja de correo. ¿Cartas de amor de una amante secreta? ¿Los resultados clínicos confirmando una extraña enfermedad venérea? No, lamentablemente no llega nada tan interesante, simplemente emails laborales entre compañías. Procuro no leerlas pero, si no lo hago, ¿cómo sé que no son para mí?

Pero está clarísimo que esta gente tiene un serio problema de privacidad. He tenido acceso a datos tales como con qué compañías trabajan, los nombres de sus contactos, las direcciones de correo de sus clientes. Si yo fuera un replicante malvado podría armar una buena entre compañías, al fin y al cabo, si sus clientes se equivocan al enviarles un email, poco se iban a percatar si les escribiera a ellos usurpando la identidad de esta pobre compañía argentina. Imaginad la que se liaría si enviara emails a cada empresa con las que trabajan diciendo que cancelo el proyecto porque no me gusta el careto de su jefe. Por suerte para ellos soy un cacho de pan, cuando me llega un email para ellos lo borro. Antes, en mi más alto estado de pringado, les reenviaba el email para que no perdieran información y les invitaba a avisar a sus clientes que se estaban equivocando en los envíos. Pero nunca he recibido de ellos una disculpa ni un agradecimiento. Así que ahora, que les den, yo no cobro por solucionar sus problemas de comunicación.

Ojalá pudieran leer esta entrada en el blog y, lejos de enfadarse, les sirviera para darse cuenta del grave problema que tienen. Les sugiero que cambien de dominio o que alecciones bien a sus clientes. O si no, que me hagan una sustanciosa oferta y les vendo mi dominio. Id sacando el talonario, chicos, pues este dominio no resultará barato.