Replicante impulsivo, jugador compulsivo

¿Qué ocurre si a un niño le das a tomar una buena cantidad de azúcar? ¿Y si a un concursante de Gran Hermano lo pones a ver un clásico del cine ruso en versión original? Las consecuencias son, como mínimo, inesperadas. Si el batir de las alas de una mariposa puede provocar un tornado al otro lado del mundo, sin duda llevar a cabo las acciones anteriores podrían desembocar en una hecatombe mundial. Basta de divagar. ¿Que ocurre si sueltas en un centro comercial a un Replicante que lleva más de veinte horas sin dormir?

Pues a parte de parecer un zombie de Dead Rising, se verá tentado a una de las mayores tentaciones del jugador experimentado: la compra impulsiva. Lamentable pero cierto, he vuelto a caer en las garras del consumismo tonto, el comprar por comprar. Incluso en esta compra he cometido otro fallo de novato y se trata de no fijarme bien qué se compra. Pero vayamos por parte.

Red Faction: Guerrilla

Red Faction: Guerrilla

Blitz The League II

Blitz The League II

The Orange Box

The Orange Box

Lo primero es explicar mis horas de insomnio. El sábado quedé con unos amigos y llegué de madrugada a casa, pero como soy un ave nocturna no me acosté hasta que el sol atravesó mi ventana. Así que medio dormí todo lo que quise dejando el domingo atrás y para recuperar la nocturnidad de un ser humano normal, me he planteado quedarme despierto hasta que sean horas razonables para dormir. ¿Qué hace uno mientras todos duermen y Batman acecha? Pues montar este blog y jugar un rato con la videoconsola, cualquier cosa que mantenga la mente despierta.
Los tres juegos que compré son Red Faction: Guerrilla, Blitz The League II y The Orange Box, los tres para PS3.

Red Faction: Guerrilla: Es un juego del que no sabía mucho, había visto el tráiler y poco más, pero con ese poco ya había llamado mi atención. Es un juego de acción en tercera persona con toques de estrategia táctica en tiempo real. Lo interesante del juego es que casi todo puede destruirse, y puesto que el tío va con un pedazo de martillo pilón resulta muy entretenido, e incluso un remedio eficaz contra el estrés. Acaba de salir y ha salido el más caro de los tres pero seguro que lo disfruto y le dedico unas buenas horas.

Blitz The League II: De este sabía muchísimo menos pero la portada lo dice todo. Un juego de fútbol americano y que promete ser el único con una historia de trasfondo. Lo había visto varias veces en la estantería de la tienda y me atraía un juego así (teniendo en cuenta que oido lo juegos deportivos) y como estaba de superoferta no dudé en pillarlo. El primer fallo que cometí fue el de comprar un juego con el que dudaba sin haber jugado primero la demo o leer análisis en revistas. Uno es un profesional del tema y un descuido así puede ser catastrófico para la relación felicidad - cartera. Y encima no me fijé de las especificaciones y resulta que está completamente en inglés, así que en el ansiado modo historia voy a estar pescando para enterarme de algo. Aun así lo he estado probando y, aunque no tengo ni idea de fútbol americano, me resultó divertido, puede que incluso aprenda cómo funcionan las reglas de este deporte.

The Orange Box: Por último The Orange Box, un conjunto de cinco juegos diferentes, de lo mejorcito que existe. Basta con decir que ya lleva 40 premios de juego del año. El problema es que lo tengo repetido, ya jugué y acabé en la versión de PC, pero como estaba también de superofertón su compra fue más un rollo sentimental. El Half Life 2, que es uno de los juegos que lleva este pack, es una auténtica obra de arte del género, con un guión que ya quisieran muchas películas de ciencia ficción. Aquí también cometí un fallo, resulta que para PS3 sólo está en inglés y no me di cuenta, pero como ya he acabado el juego y sé de qué va, y que por lo menos éste tiene subtítulos, la cosa no es tan grave.

Ahora sólo falta que sea hora de dormir para descansar y poder probar cada juego con más calma. De todas formas me he prometido ser más cuidadoso con el dinero, no me gusta ser un comprador impulsivo ni un jugador compulsivo. Cada cosa tiene su lugar y su momento.