Voy a comentar dos películas que he visto recientemente, las dos protagonizadas por Al Pacino y dirigidas por Brian de Palma: El precio del poder (Scarface, 1983) y Atrapado por su pasado (Carlito’s way, 1993). Las dos son películas de mafiosos pero encaminadas de manera diferente, mientras una cuenta el ascenso y declive en el mundo de la mafia, la otra narra lo difícil que es dejar el negocio.

En El precio del poder, Pacino interpreta a Tony Montana, un expresidiario cubano que llega a Miami y pronto se mete en asuntos sucios. Montana es un hombre sin escrúpulos y no duda en matar para hacerse un nombre en el mundo de las drogas. Comienza siendo el recadero de un mafioso local, ascendiendo hasta convertirse en todo jefe de la mafia. Pero su bravuconería y adicción a las drogas lo llevan a un destino fatal.
En cambio en Atrapado por su pasado, Pacino interpreta a Carlito Brigante, un legendario mafioso puertorriqueño que sale de la cárcel tras cumplir cinco años de una condena de treinta. Sorprendiendo a sus amigos, sale con la intención de retirarse del negocio, mantenerse limpio y ahorrar dinero para montar un negocio en una isla caribeña. Pero sus viejos amigos no dejan de intentar involucrarle en asustos turbios y él hace todo lo posible para ir en contra de sus instintos aprendidos en la calle.
Tony saca lo peor de la mafia, es un tipo salvaje y cruel y llena la película de violencia y sangre. La otra cara la pone Carlito, que intenta por todos los medios ir de bueno aunque a veces lo sacan de sus casillas. Para muchos El precio del poder es una gran película sobre la mafia superando El Padrino, cosa que me parece un total despropósito, a mí me gustó bastante el principio, donde se cuenta la llegada de los inmigrantes cubanos a Miami, pero a mitad de película ya me removía en el sillón y en los últimos momentos me decía: “que lo maten ya y se acabe”. Pero con esto no quiero decir que sea una mala película.
Lo que sí es cierto es que prefiero mucho más Atrapado por su pasado, es una película sobre la mafia algo más íntima, la buena voluntad de Carlito se contagia y te fastidia ver cómo lo meten de lío en lío. Por otro lado el final se hace emocionante y acabas de ver la película con buen sabor de boca.
Concluyendo, en un cara a cara entre Tony y Carlito, yo apostaría por Carlito.