Increíble, no se me ocurre otra palabra para este juego. Si os soy sincero, ayer no escribí nada en el blog porque estaba enganchadísimo a este juego. Me ha sorprendido bastante, y eso que ya había visto los vídeos y conocía su motor gráfico: el del Half Life 2. Pero vamos, con la boca abierta me he quedado.
Vayamos paso a paso. La animación de presentación ya te sugiere que estás en un gran juego donde ya prevees que te vas a introducir en una trama bastante interesante. El doblaje de las voces es muy bueno, se nota que está hecha por profesionales e incluso se pueden reconocer voces muy familiares en el mundo del cine. Y los gráficos espectaculares como cabía esperar.
Lo primero que descubres al comenzar a jugar es que te mueves diferente al resto de juegos de este tipo (al menos que yo haya jugado), pues al caminar te bamboleas, si andas hacia atrás vas más despacio, etc. Y un detallle muy bueno: puedes ver tu propio cuerpo; es decir, si miras hacia abajo te ves desde el pecho a los pies, te ves caminar, saltar, cuanto te mueves ves tu brazos más o menos según dónde mires. Es un efecto muy curioso porque da una sensación muy realista y en ocasiones te da la impresión de que estás en el monitor metido.
A medida que avanzas te van dando puntos de experiencia para que subas en habilidades, ya sean de guerrero, mago o ladrón. Y son muy útiles porque según el rol que desempeñes, harás las cosas de una manera u otra. Esto se debe a que tienes más libertad a la hora de atacar, puedes hacer ataques laterales, con el arma en alto, saltando, acuchillar por la espalda, congelar al enemigo, electrificarlo, etc. Hay una gran variedad de armas que vas recogiendo y guardas en el inventario, que puedes usar o tirarlas cuando quieras. Es bastante curioso, es un juego entre el rol y la acción 3D, como el Oblivion, pero dando más importancia a la acción.
Y para acabar os contaré dos momentos que me dejaron con la boca abierta. Una de ellas fue al principio del juego, llegando a una ciudad montado a caballo, mirar hacia abajo y verme sentado en la silla de montar, agarrando las riendas, genial. Y el segundo fue luchando con unos orcos al borde de un precipicio, a uno le propiné una patada y lo lancé al vacío, y luchando con el segundo me descuidé y el tipo me agarró por el cuello, me acercó a su cara y me lanzó hacia atrás con tal fuerza, que acabé despeñado por el precipio, me quedé con los ojos como platos.