Recordaréis que no hace mucho os hablé de un barrio muy conocido de Tokyo llamado Shibuya. En esa ocasión no os hablé de Hachikō, pues pensé que merecía un artículo para él solo.
Hachikō fue un perro de la raza japonesa Akita Inu que nació a finales de 1923. Su dueño, Eisaburo Ueno, era un profesor del departamento de agricultura de la Universidad de Tokio al que el perro demostraba gran devoción. Todas las mañanas Hachikō despedía a su amo en la puerta de casa, y cada tarde esperaba a su amo cerca de la estación de Shibuya, donde se encontraban. Después de la muerte de su amo en 1925, Hachikō volvió día tras día a la estación a esperarlo, así durante los 10 años que duró su existencia.

Este amor que procesaba el perro a su amo conmovió a los vecinos del lugar que comenzaron a llamarlo ‘perro fiel’ (hachikō). En 1935 se levantó una estatua de bronce en su honor en la estación de Shibuya, pero por motivos de la guerra, dicha estatua tuvo que ser reciclada para construir otras cosas, supongo que armamento. Pero en 1947 se volvió a levantar una estatua similar, que pertenece hasta nuestros días en el mismo lugar.
Hay que mencionar que esta estatua es el principal punto de referencia en Shibuya, es muy común quedar frente a la estatua de Hachikō si te reúnes con amigos.
Fuente: Wikipedia.