Nuevamente los chicos de Rockstar nos sorprenden con un juego que da mucho que hablar. La primera vez fue con su famoso GTA: San Andreas, un juego violento y lleno de lo peorcito de los suburbios americanos. Esta vez le toca a Bully, un juego ambientado en un colegio donde las gamberradas y el abuso de poder de los ‘matones’ de clase están a la orden del día. Aún no han salido el juego a la venta y ya tiene a cuestas un considerable grupo de inquisidores encima, removiendo mar y tierra para que no salga al mercado. Tal es la presión, que en un intento de suavizar el panorama, en la compaía han decidido cambiarle el nombre al juego. Por si no lo sabéis ‘bully’ es el término que define al ‘matón’ del cole que no deja de acosar a los más indefensos.

Puedo entender que el género en el que se sustentan estos juegos (violencia por doquier) no sea ni el más agradable ni el más educativo, pero no me es difícil comprender la gran hipocresía que rodea a todas estas críticas desmesuradas. En primer lugar, consideremos la doble moral que suele acompañar al mundo del videojuego, donde la violencia y el sexo son mal vistos, pero las guerras y las carreras a velocidades endiabladas pasan con más gloria que pena. ¿Acaso está mejor visto ir a 200 km/h por una vía urbana o atacar a un grupo de insurrectos en una escaramuza militar que darte un meneito con tu pareja? Seamos serios, puestos a censurar contenidos, hay que elegir mejor qué es censurable y qué no.
Por otro lado, hay un equívoco razonamiento en esto de los videojuegos, y es que acusan a ciertos títulos, en este caso GTA o Bully, por ser una influencia negativa para los jóvenes. En primer lugar me gustaría decir que he jugado al GTA y a muchos otros juegos con idénticas dosis de violencia a lo largo de toda mi adolescencia y no tengo ninguna especie de psicosis que me incite a ir matando gente por la calle. Por otro lado, hay que dignarse a leer la caráctula de los juegos, donde dice claramente que está n calificados para mayores de 18 años. En tal caso, si un joven es suscentible de ser influenciado por estos juegos, no es culpa en ningún caso de la compañía de videojuegos o del juego en sí, sino de los padres que compran sin saber y luego no tienen la decencia de atribuirse la responsabilidad. Es tan absurdo como comprarle a un hijo una película xxx creyendo que es Bambi, y luego denunciar a la industria del porno por intentar pervertirlo.
Un vídeo del juego: Tráiler.
No podría estar más de acuerdo. Parece ser que los medios, asociaciones de padres y demás “expertos” necesitan un cabeza de turco ante la creciente decadencia de los valores morales de la sociedad. Cada vez se posee menos tiempo para todo. Incluido educar un hijo. Muchos han crecido con la caja tonta de niñera; muchos han visto cosas que no podían entender y lo que es peor, sin nadie cerca para explicarselas. Y aún así se pretende culpar de esa falta de atención a los videojuegos, los comics, los juegos de rol, las series japonesas (llenas de violencia y sexo… que curioso que dicho pais tenga tasas de criminalidad de las más bajas de los paises desarollados…), etc.
Existe una gran hipocresía. Es más fácil prohibir que explicar. Sobretodo porque al prohibir ya no hay nada que explicar.
He jugado a todo tipo de juegos, he visto todo tipo de películas y leido todo tipo de cosas pero por suerte siempre se me hizo distinguir claramente la linea que separa ficción de realidad. Creo que la clasificación por edades es algo necesario y útil. Pero no la censura y la prohibición. Un niño de 12 años no debería jugar a “Bully”. Pero si las cosas se hicieran correctamente, un niño de 12 años jamás tendría acceso a dicho juego sin un adulto que se lo permita y que le haga comprender.
Yo personalmente soy fan de “Rock Star” ya que creo que tanto la saga GTA como lo será este “Bully” no son más que exageraciones de modelos que se han asentado en nuestra sociedad. Modelos que nunca debieron llegar a tal status pero que están ahí. No es más que una parodia de lo ridículos que podemos llegar a ser. En “San Andreas” somos un pandillero que consigue hacer una fortuna contralando la ciudad con la droga, los tiroteos y la música “gangsta”. Ahora echemos un vistazo a quien vende más discos en Estados Unidos. Gente de barrio marginales que precisamente alardea de que ha llegado donde está vendiendo droga y matando gente. Es de pura risa.
“Bully” no es más que otro capítulo en la satirización de la cultura americana. Ese espíritu competitivo en la educación americana. Esa separación que ya se hace nítida en los colegios de los que llegarán a aser alguien en la vida y los que serán unos don nadie.
Así que cada vez que leo historias, como por ejemplo, el famoso abogado americano Jack Thompson*, que se autodefine como baluarte de la protección de la integridad de nuestros pequeños, me siento afortunado. Ya que he podido disfrutar de todo tipo de formas de ocio y la verdad creo que no he salido tan mal.
*Aquí dejo un link sobre dicho personaje. Animo a quien tenga interés a seguir las peripecias de este hombre porque las encuentro ilarantes…
http://en.wikipedia.org/wiki/Jack_Thompson_(attorney)
Amén Flipy, lo has dicho todo.
Sobre el tal Jack Thompson leí bastante cuando la polémica del GTA, que por cierto, tras jugar a ese juego, la deducción que saqué es que la violencia y el vandalismo no compensa, porque la mayoría de los protagonistas del juego acaban muy mal.